Opinión

Panamá en el nacimiento del Estado de Israel

Cuando los conquistadores llegaron a la tierra istmeña, y escucharon el nombre que los aborígenes le daban a la misma, afinaron sus oídos porque en el idioma hebreo, el que alguno de ellos manejaba, por ser hijos de Israel, Panamá significaba “aquí duerme Dios”, Po Nam Ha.

Eran de  sangre hebrea, Cristóbal Colón, Pedrarias Dávila  y otros, a ellos se les llamaba cristianos nuevos, porque, sino ellos, sus parientes más cercanos, habían sido obligados a convertirse al catolicismo.

El mayor movimiento de la inmigración judía a Panamá, ocurrió con la Fiebre del Oro, hecho ocurrido en la costa oeste de los Estados Unidos. Ya para el incidente de la Tajada de Sandía, (1856) encontramos a un judío peruano, de apellido Abrahams, quitándole el arma al norteamericano Jack Oliver; en 1776, inauguraron un cementerio y una sinagoga, demostrando con eso su interés de echar raíces en el Istmo. Luego con los trabajos del Canal Francés, siguieron llegando.


El fracasado intento francés y el nacimiento del Movimiento Sionista

El fracaso del proyecto del canal francés, ocasionado por falta de planificación, un alto grado de corrupción, y falta de conocimiento técnico, acabó con los sueños del pueblo galo. El dinero que el gobierno y el pueblo francés, había invertido, era despilfarrado. El director Jules Dingler, entre otras cosas edificó para sí, una casa de 50,000 dólares, que para ese momento era una fortuna. Cuando la empresa se fue a la quiebra, en los tribunales franceses caían las estrellas del firmamento franco. Fue procesado Eiffel, Lesseps, su hijo y algunos banqueros judíos.

En la Francia de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, resurgía la judeofobia, la persecución al judío, se manifiesta con el juicio y degradación del capitán Alfred Dreyfus, ese evento jurídico, trajo de Viena al periodista Teodoro Herz, quien al entender que el juicio se estaba desarrollando bajo una premisa racista, concluyó que si en Francia, los judíos no tenían seguridad, no la tendrían en ningún país del orbe, por lo cual era necesario crear el Estado Judío. Y ahí causado por el escándalo de Panamá, surge el Movimiento Sionista, que en cincuenta años crearía una Patria para el judío. El Yo Acuso de De Solá, (también judío) logró la liberación y restauración de Dreyfus.

Los judíos en el Istmo de Panamá, dieron un apoyo desinteresado en la creación de la República de Panamá en 1903. La Junta Revolucionaria, en la Independencia de Panamá de Colombia, se valió de la imprescindible colaboración de judíos residentes en el Istmo y sus contactos en los Estados Unidos para adelantar su causa. Fue en Panamá donde los judíos tuvieron el primer presidente de la República, (Max Delvalle) un hecho inédito en América Latina, después han tenido diputados, ministros, embajadores, también tuvieron su primera reina del carnaval, lo que demostraba el ambiente de paz que han vivido en nuestro medio.

Panamá fue visitado por el hombre más influyente del siglo veinte, Alberto Einstein, una vez invitado por su ex condiscípulo y presidente de Panamá, Florencio Harmodio Arosemena. En Puerto Armuelles se le otorgó las llaves de la ciudad.

Panamá centro de operaciones pro israelí

En los hoteles situados cerca de la estación de Roma y bajo las cubiertas brillantes de los hangares del aeródromo de la ciudad de Panamá, un centenar de pilotos esperaban pasar a la acción. Idealistas, mercenarios, sionistas, aventureros, judíos o no judíos, llegaban de Estados Unidos, de toda Europa, de Oriente y de África del Sur. Entre sus filas se hallaba un millonario holandés, un persa de la Indian Air Forces, un desertor del Ejército Rojo, un antiguo piloto de la TWA, un periodista, comerciantes, un lechero, un bombero, e incluso un antiguo agente de la Policía de Brooklyn. Dos puntos comunes unían a todos estos hombres: el ansia de combatir por el futuro Estado judío y los millares de horas que habían pasado en todos los cielos durante la Segunda Guerra Mundial.

Sus orígenes eran variados como los de los aviones que pilotarían. En una pista de Panamá se hallaba un soberbio Constellation, y una docena de bimotores C-46, que llevaban el nombre de una compañía panameña fantasma.

Esta parte subrayada la tomamos del libro Oh, Jerusalén, publicado en 1972, escrito por Dominique Lapierre y Larry Collins, ellos mencionan una línea aérea fantasma, esa empresa se llamó LAPSA, Líneas Aéreas Panameñas, cuyos signatarios fueron el expresidente Harmodio Arias Madrid y Eduardo Morgan Álvarez. Panamá, se convirtió en el paso obligado de los aviones que iban a salir a comprar armas a Checoslovaquia, y otros países de Europa, esas armas sirvieron para defender al recién creado Estado de Israel, del ataque que recibieron de parte de cinco países árabes y permitieron su subsistencia.

En Panamá, siempre grupos que creían y defendían la creación de un país para los judíos, pero uno de los primeros contactos con la Agencia Judía, la hizo el doctor Demetrio Porras Juárez, embajador de Panamá en Inglaterra, ellos hicieron un acercamiento en 1945, querían reclutar personas con alguna influencia que estuvieran dispuestos a apoyar la creación de un Hogar Nacional para los judíos. A su vez el doctor Demetrio Porras, hijo de Belisario Porras, contactó a uno de sus copartidarios Carlos Sucre Calvo y a su hermano Marco Sucre Calvo, estos reclutaron a un sionista Eduardo Morgan Álvarez, quien ya antes había creado una fundación llamada Pro Palestina, porque para esos días así se le llamaba a la tierra de Israel.

En noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas, decidió escoger cinco países para manejar la transición de la Potencia Mandataria a los dos Estados, uno árabe y el otro judío, debían ayudarles a formar un gobierno, una Constitución, las fuerzas armadas, un sistema económico, hasta que pudieran continuar solos, esto países fueron Bolivia, Checoslovaquia, Dinamarca, Panamá y Filipinas, a Eduardo Morgan Álvarez, le tocó ser el representante de Panamá, donde realizó una envidiable labor, que como sello dorado, gestionó con energía la liberación de los refugiados judíos de Chipre, que eran judíos europeos que volvían de los campos de concentración y de las vejaciones de la Europa convulsionada de la posguerra.

Al igual que aquellas familias judías, Ehrman, Brandon, Jerusúm, De Castro, Saso, Piza, Cardoze son recordadas con agradecimiento por el pueblo panameño, de igual manera, el pueblo de Israel y su Gobierno ha manifestado su agradecimiento a Demetrio Porras, Carlos Sucre Calvo, Eduardo Morgan Álvarez, al expresidente Enrique Jiménez, y muchos más amigos panameños de Sión.

Am Israel Jai….. El pueblo de Israel vive.

Por: Lic. Roger Serrano
Historiador.

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