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¿Un gasoducto de 10,000 millones, la clave de la paz entre las dos Coreas?

La idea del Gasoducto Transcoreano vuelve a tener sentido con el clima de distensión

Desde que se dio a conocer el proyecto siempre se vio como descabellado, sin embargo en los momentos actuales ya no lo parece tanto. Ya no es una idea tan loca, la construcción de este gasoducto que cruzaría la península coreana, desde Rusia, con lo que permitiría a Corea del Sur bajar sensiblemente sus costes energéticos.

De esta forma lo ven los presidentes de Rusia y Corea del Sur, que en junio pasado se reunieron para discutir posibles opciones de cooperación trilateral con Corea del Norte. En la mesa de negociación un potencial acuerdo de libre comercio y establecer infraestructuras que conecten los tres países. El proyecto estrella del posible acuerdo pasa por recuperar el proyecto del Gasoducto Transcoreano, una idea que está aparcada desde 2001, cuando Vladimir Putin visitó Pyongyang, y se consideró en aquel momento como arriesgada.

La reunión entre Trump y Kim Jong-un en Singapur, unido al acercamiento entre Seúl y Pyongyang, han alterado de manera positiva el panorama. “Si la situación de seguridad en la península coreana mejora, podremos revisar el asunto del gasoducto entre las dos Coreas y Rusia”, declaró el ministro de Exteriores surcoreano, Kang Kiung-wha, durante un foro regional de cooperación energética, según la agencia Yonhap. “Es más si el Norte participa en conversaciones sobre la cooperación en energía en el nordeste de Asia ,servirá como catalizador que ayude a reducir las tensiones geopolíticas en la región” añadió.


El proyecto prevee el suministro de 7,5 millones de toneladas de gas ruso a Corea en 30 años

El gasoducto es uno de los puntos fuertes de la llamada Nueva Política hacia el Norte del presidente Moon Jae-in, un gran plan de infraestructuras e iniciativas de cooperación económica con el fin de fomentar la estabilidad en la península.”A medida que nos movemos en la dirección de la paz, la probabilidad de que se construya el gasoducto se ha incrementado”, afirma Park Sang-chul profesor de política energética de la Universidad Politécnica de Corea del Sur, en un artículo de Reuters sobre este tema.

Esbozado en 2011 por los presidentes de la rusa Gazprom, Alesey Miller, y la surcoreana Kogas, Choo Kansoo, el proyecto prevee la construcción de una conducción de 700 kilómetros desde Vladivostok hasta Pyongyang, y desde aquí otros 500 kilómetros hasta Seúl, con el objetivo de suministrar 7,5 millones de toneladas de gas ruso a lo largo de 30 años. Pero con el fallecimiento de Kim Jong-il, unido a  la  carrera nuclear de Corea del Norte impulsada por su hijo, y con el aislamiento internacional, dieron al traste con estos planes. Seúl consideró que ceder la llave de su seguridad energética a Corea del Norte era un riesgo imprudente

“Las ideas detrás del gasoducto parecen muy dificiles de implementar, especialmente dado el complejo contexto político-militar que continúa en la península coreana, y los riesgos políticos obvios”, dijo Gazprom en un comunicado corporativo en 2012. “Sin embargo, si hay voluntad política y un compromiso mutuo, este proyecto podria tener lugar, reforzando no sólo la energía, sino también la seguridad militar y política en esta región más bien turbulenta”, concluyó. Y posiblemente ese momento haya llegado.

Corea del Sur es uno de los países más dependientes del mundo en materia energética, importa más del 80% de la energía que consume, y en el caso del gas alcanza el 99%. Hasta diciembre de 2017, que fué superada por China era la segunda importadora del mundo por detrás de Japón de gas natural licuado. El pasado año su factura de esta importación de gas fue de alrededor de 12.000 millones de dólares y el año actual sus previsiones son más altas debido al consumo y la subida de precios.

Sería posible la reunificación de las dos Coreas?

En las dos Coreas se vive un momento de euforia, una península unida se ve lejos, pero hay fórmulas intermedias como la confederación, que las dos partes están dispuestas a explorar. Seúl trabaja para reducir su dependencia de la energía nuclear y el carbón, que conduciría a un mayor consumo de gas natural, que ahora le llega en un 90% de Oriente Medio, con lo cual es lógico su deseo de diversificar y garantizarse otro proveedor. El costo del gasoducto, basándose en infraestructuras similares, puede tener un costo entre 5.000 y 10.000 millones de dólares, que a pesar de ello reduciría significativamente la factura energética surcoreana.

El proyecto aportaría beneficios a Corea del Norte bien con tarifas de tránsito o recibiendo infraestructuras de gas. El beneficio económico aparte del político puede estar entre 100 y 150 millones de dólares anuales. También se plantea la construcción de una planta eléctrica alimentada por gas para hacerlo más atractivo para Corea del Norte, ya que tiene continuamente apagones y cortes eléctricos.

La idea también es beneficiosa para Rusia, con Europa experimentando una caída de precios de gas y las preferencias políticas, es un acicate para diversificar su mercado, ya que quiere diversificar  hasta un 25% de sus ventas en Asia. La penetración rusa en los mercados energéticos asiáticos puede generar influencia geopolítica adicional a costa de sus competidores occidentales (Canadá, EEUU, Australia), que están intentando acceder a este mercado emergente.

Las dificultades a pesar de todo son aún ingentes, ya que aparte de la seguridad, destacan las sanciones internacionales, que prohiben la creación de entidades conjuntas con empresas norcoreanas y las transacciones con Corea del Norte, claro que no es un problema para Rusia, sometida también a sanciones por su parte.

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