El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, volvió a señalar que el origen del nuevo coronavirus ha sido en China. Según dijo a la cadena ABC, el virus se habría generado en un Laboratorio en Wuhan, “Hay una enorme cantidad de pruebas de que es allí donde comenzó”, sostuvo.

Según Pompeo, China “hizo todo lo posible para asegurarse de que el mundo no se enterara a tiempo” sobre COVID-19. “Fue un clásico esfuerzo de desinformación comunista”, agregó.

El funcionario Estadounidense, aseguró que su país buscará que el gobierno de Xi Jinping se haga responsable.

Sobre este señalamiento, se habla de un documento de investigación de 15 páginas que señala haber encontrado pruebas que el virus se originó en el Instituto de Virología de Wuhan. El estudio relaciona el nuevo coronavirus con experimentos de 2013 y 2015, este último donde se descubrió que el virus era transmisible de los murciélagos a los humanos.

Informe apunta a la falta de transparencia de China

El informe resalta la existencia de una “negación mortal de la transmisión entre humanos” en las primeras etapas del brote en Wuhan, y revela que China tenía “pruebas de transmisión entre humanos desde principios de diciembre”.
El estudio afirma que mientras el régimen chino buscaba minimizar la amenaza del virus a nivel mundial, se esforzaba por desaparecer todo rastro de la epidemia secretamente.