Política

El Partido Popular necesita reinventarse

Luego de cuatro años acompañando al Partido Panameñista en su gestión de gobierno, el Partido Popular sigue manteniendo un perfil bajo en su organización política, y las últimas cifras del Tribunal Electoral han registrado un decremento de la membresía de la otrora Democracia Cristiana.

En las pasadas elecciones de 2014, el Partido Popular fue un factor determinante tras alcanzar más de 160 mil votos, pero su matrimonio con el partido de gobierno no le ha brindado a la “Estrella Verde” la mejor imagen ante un electorado que buscará, en las próximas elecciones, las respuestas que la Alianza “El Pueblo Primero” no ha brindado durante su administración.

Pese a esta realidad, el Partido Popular ha sabido durante cuatro años, estar al margen de los escándalos que  desdibujan la imagen del Partido Panameñista, que son sin lugar a dudas, los fondos recibidos de Odebrecht a través de Jaime Lasso, la paralización de obras importantes, como por ejemplo; la Ciudad de la Salud, la aparente persecución política, que ha afectado las prioridades del gobierno, y los altos costos en las obras de infraestructura pública, iguales a la cuestionada administración Martinelli-Varela, como por ejemplo; el costo del denominado “Corredor de los Pobres”, que alcanza un precio de 10 millones por Km.


El Partido Popular, tiene dos opciones rumbo a las elecciones de 2019, mantenerse como un satélite de los partidos grandes, acompañando al Panameñismo nuevamente o a su ex aliado PRD, o reinventarse y aprovechar la coyuntura actual y convertirse nuevamente en una verdadera fuerza, así como a inicios de los años noventa, bajo el liderazgo de Ricardo Arias Calderón.

Dentro de esta reingeniería, la dirigencia del Partido Popular debería en primer lugar y cuanto antes, divorciarse de la actual administración, lo que supone un verdadero sacrificio para los funcionarios que provienen de sus filas, pero que elevaría la imagen del colectivo, mostrando independencia y sintonizándose con la mayoría del pueblo panameño.

En segundo lugar, proponer a un verdadero plan de país, con aquellas soluciones que el pueblo espera, en especial la clase profesional y los más necesitados que cada día son más.

Los partidos políticos panameños están acostumbrados a buscar mesías, aquel tipo que les asegure la Presidencia, olvidando que las verdaderas soluciones a las necesidades de los panameños son la clave para que las mayorías nos sintamos dignamente representados, ya el panameño no cree en Superman.

El actual presidente del Partido Popular, el diputado Juan Carlos Arango, parece un tipo sensato, y la decisión que tome camino a 2019, definirá su sensatez o su interés politiquero. Lo sensato; que su organización política tenga identidad propia y deje de convertirse en una carta de negociación. Lo politiquero; que nuevamente se adhiera a un partido grande para alcanzar un diputado y mendigar su subsistencia como partido legalmente constituido.

Pensar en la continuidad de un partido político es vital, y entre las tareas que debe tener el Partido Popular es lograr un importante número de líderes comunitarios, para alcanzar una estructura que asegure Alcaldes y Representantes de Corregimiento, esto permitirá que su proyecto político sea sostenible en el tiempo.

La decisión que tome la actual dirigencia del “PP” supone la continuidad o desaparición de un Partido Político con historia, habiendo ya casos similares, como el Partido Liberal que no logró sobrevivir a la elección de 2004 cuando fue de la mano del oficialista Partido Arnulfista.

Si el Partido Popular, logra separarse del gobierno, organizar una estructura de líderes comunitaria a nivel nacional y proponer al país una visión que se conecte con la gente, logrará que muchas fuerzas vivas converjan en un movimiento similar a la cruzada civilista, y sin duda podrían abanderar en los comicios de 2019 al próximo presidente de la República.

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