Opinión

Justicia, Educación y Progreso

En estos tiempos, una conversación habitual en la sociedad panameña en sus diversos estratos versa sobre los cambios constitucionales necesarios para modernizar nuestra sociedad y permitir una adecuada impartición de justicia a todos los niveles, especialmente en la clase media y en los sectores más vulnerables socialmente. También se agregan en las tertulias, los aspectos de mejorar la educación en el país, máxime con los deplorables resultados obtenidos por nuestros estudiantes recientemente en la prueba PISA que promueve la OCDE. Mucho que hacer en educación. Todas estas preocupaciones que debatimos giran en torno a metas para promover un progreso social y económico que lleve a Panamá los niveles del denominado “primer mundo”, es decir un país con suficiente desarrollo para que todos alcancemos el “Bien Común” que nos permita tener los mejores niveles de vida que se conciben en el actual mundo moderno.

Si empezamos analizando los temas constitucionales, la mayoría de los entendidos en la materia concluyen que es necesario iniciar un proceso de cambios constitucionales profundos, es decir, no bastan reformas superficiales y puntuales que solo enfoquen sobre los intereses de algunos sectores con poder político y económico, que tradicionalmente se han beneficiado de un sistema de gobierno con evidente tendencias parcializadas o selectivas enfocadas en permitir las mayores ventajas a los integrantes de los puntos reales de poder en el país.

El exacerbado presidencialismo, pecado original con el que nació la constitución vigente en 1972,  es la nota más evidente que se estima es necesario erradicar para poder organizar una sociedad más justa y equitativa, que provea suficientes oportunidades de crecimiento o mejoramiento a todas las esferas de la sociedad panameña. Esto significa que se haría necesario establecer un sistema de gobierno semi-presidencial para redistribuir el poder político entre un Presidente y un Primer Ministro, quien estaría a cargo de un gabinete ministerial. Este es un modelo de creación francesa que se utiliza en varios países del orbe. Además, la redistribución equitativa del Poder Político entre los tres Órganos del Estado seria también necesaria, fortaleciendo especialmente el Poder Judicial que se encuentra muy debilitado por la corrupción y la impunidad prevaleciente.


Complementariamente, muchos estamos convencidos que se requiere una urgente reforma en el sistema de educación. Hay que enseñar a pensar y no a memorizar como se hacia desde los inicios del sistema actual. Hay ejemplos en los países que hoy marcan las pautas en cuanto a la mejor educación en el mundo. Además, es importante la parte de educación que corresponde a los padres en los hogares. En los países más avanzados en educación resalta este componente.

Finalmente, hoy día, todos los panameños tenemos que disponernos a lograr estos avances hacia el progreso social y económico que todos queremos.

Ing. Cristóbal Silva

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